
Existe un mito popular hoy en día entre la gente, el cual se dice que contratar a un arquitecto es muy caro y que los honorarios sólo generan un costo extra al proyecto, dado a que un ingeniero y/o contratista pueden saltarse fácilmente el trabajo de un Arquitecto.
Siguiendo esa línea indagamos en el tema y mencionamos las
6 RAZONES POR LAS QUE NO DEBES CONTRATAR A UN ARQUITECTO.
1. LA CALIDAD DE VIDA ES INNCESARIA.
Un arquitecto siempre está preocupando por el detalle, ya que éstos afectan de forma directa e indirecta la vida cotidiana del cliente. Y pues..
¿Quién querría que se preocupen por su bienestar y el de su familia? Al observar detalles, el arquitecto detecta cuestiones tan básicas como el asoleamiento y la ventilación u otras técnicas que tengan que ver con la habitabilidad de los espacios y su repercusión con el confort y aprovechamiento máximo.
¿Confort en el hogar? Suena pretencioso.

2. LA ESTÉTICA ESTÁ SOBRE VALORADA.
Si eres de las personas que piensan que hacer lucir y valer bien su inversión, está demás o el hecho de que luzca bien no es prioritario en el comercio o residencia, pues ahí tienes otra razón para no contratar a un arquitecto.
Un arquitecto tiene conocimiento pleno de los materiales, costos, técnicas y maridajes, lo cual le permite tener más opciones para combinar, crear formas, texturas y combinar colores de manera creativa, estética y sobre todo acorde al estilo de vida y el contexto en el que se encuentra el proyecto.

3. QUIEN INVIERTE NO SE DIVIERTE
Cada proyecto tiene designado un presupuesto de inversión, y apegarse a él es imprescindible, es por ello que para hacer que la inversión sea verdaderamente rentable, es necesario que tenga en cuenta tres aspectos, de los cuales un arquitecto interviene en dos de ellos.
1) Ubicación (Servicios, desarrollos vecinos, etc) 2) Diseño estético. 3) Funcionalidad.
Ya que además de los beneficios mencionados en los puntos anteriores, le estarás dando al proyecto un alto valor agregado; Sin importar la finalidad, ya sea para posterior venta inmobiliaria o para atraer mayor clientes a un proyecto comercial o conceptual. El inmueble adquiere mayor plusvalía mientras que la inversión se convierte en rentable.

4. AHORRAR ES IMPOSIBLE
Si ahorrar en el consumo de luz eléctrica, contribuir con el medio ambiente y optimizar, no es lo tuyo, definitivamente un arquitecto no es para ti. Te explicamos porqué.
Al contratar a un arquitecto para tu proyecto, el arquitecto y se adecuará a tu presupuesto como mencionábamos anteriormente y en base a ello, el arquitecto tomará en cuenta la eficiencia en las instalaciones, considerando una buena distribución de los espacios para optimizar los recursos como la iluminación natural y la ventilación, dando como resultado una baja en el consumo de energía eléctrica, lo que te brindará un ahorro de por vida y al mismo tiempo ayudará al planeta que tanta falta le hace.
5. PARA HACER LAS COSAS BIEN, HAY QUE HACERLA UNO MISMO.
Si eres de los relajados y confías en la buena voluntad del contratista. Un arquitecto está sobrado.
Porque en un proyecto, bien definido y supervisado, siempre se tendrá el control en que se gastará el dinero y se tendrá plena seguridad de que el arquitecto cuidará que no ocurran desperdicios o gastos innecesarios, así como también estará al pendiente de que se cumplan los tiempos estipulados en obra, ya que los atrasos generan fugas importantes de dinero.
6. LOS MATERIALES MÁS CAROS SON LOS MEJORES
Si eres que los que piensan que lo más caro siempre es lo mejor, un arquitecto no tiene nada que hacer en tu proyecto.
Ya que existe una filosofía de que usar los mejores materiales tanto estéticamente como funcionalmente, no significa que tengan que ser los más caros. El arquitecto sabrá que material le conviene a ese espacio considerando por ejemplo la permeabilidad por lluvias, riego, ubicación del sol, ventilación y siempre considerando tu presupuesto.
